domingo, 29 de mayo de 2011

Para los años 10 (Siete poetas españoles)



"Basándose en la especifidad de los estilos y aboliendo las dicotomías y el epigonismo, así como las perspectivas panorámicas o grupales, Para los años 10 -7 poetas españoles nacidos en los 70- es una antología donde se muestran algunas de las voces más destacadas y novedosas de la poesía española de este principio de siglo y que, a buen seguro, darán que hablar en las próximas décadas, empezando por la actual: la de los años 10. Los poetas incluidos nacieron en los 70, época crucial para el desarrollo de la historia reciente de España, y empiezan a publicar en el cambio de milenio".

Mariano Peyrou

Abraham Gragera

Carlos Pardo

Rafael Espejo

Raúl Alonso

Juan Antonio Bernier

Juan Andrés García Román 
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martes, 3 de mayo de 2011

Stanislaw Jerzy Lec

PENSAMIENTOS DESPEINADOS (SELECCIÓN)

Recordad que cuando el diablo quiere dar un puntapié a alguien, no lo hace nunca con su pezuña animal, sino con su pierna humana.

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Cuando destruyáis las estatuas, conservad los pedestales. Siempre pueden servir.

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Todo está en manos del hombre. Es por eso que debe lavárselas a menudo.

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La estupidez es la madre del crimen. Pero sus padres son con mucha frecuencia los genios.

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Prefiero la inscripción “Prohibido entrar” a “Sin salida”.

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La constitución de un país debe concebirse de manera que no viole la constitución del ciudadano.

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Soy bello, soy bueno, soy fuerte, soy inteligente. ¡Y soy yo quien ha descubierto todas esas cosas!

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La libertad no puede simularse.

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Las transfusiones sanguíneas se hacen con frecuencia de bolsillo a bolsillo.

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Incluso en su silencio había faltas de ortografía.

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No abras nunca tu puerta a aquellos que, de todas formas, la abren sin tu permiso.

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No contéis vuestros sueños. ¿Y si los freudianos llegasen un día al poder?

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Cada siglo tiene su Edad Media.

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Cuando veo a las estrellas hundirse en un lago, me consuelo siempre diciéndome que no están habitadas.

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Optimismo y pesimismo se diferencian sólo por la fecha del fin del mundo.

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¡Y pensar que con el fuego que Prometeo robó a los dioses quemaron a Giordano Bruno!

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Cuando un caníbal come con cuchillo y tenedor, ¿se puede hablar de progreso?

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La indignación jamás debería ser tan profunda como para que no pueda estallar.

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El tiempo hace su obra. ¿Y tú, ser humano?

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Se puede cambiar de fe sin cambiar de Dios. Y viceversa.

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Las heridas cicatrizan, pero las cicatrices crecen con nosotros.

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No todas las noches terminan con la aurora.

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Los héroes de los antiguos mitos estaban prácticamente desnudos; los de los mitos contemporáneos lo están del todo.

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Tendría que haber también centros de desintoxicación para los hombres ebrios de felicidad.

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Qué delicia, la perspectiva: ver a los enemigos tan pequeños…

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Entra en ti mismo sin llamar.

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La voz de la conciencia también sufre mutaciones.

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¡Oh soledad, cuán superpoblada estás!

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Los vientos cambian la dirección de las veletas.

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“¡Algo huele a podrido en Dinamarca!” ¡Oh, Dinamarca, qué inmensa eres!

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Hemos dejado de hacer distinciones entre tumba y monumento.

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Cuanto más pequeños son los ciudadanos, más grande parece el imperio.

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La administración de la injusticia recae siempre en las manos adecuadas.

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¡Reflexiona antes de pensar!

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El mar de la Indiferencia se ha desatado.

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¡No fertilicéis los espíritus estériles!

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Cuando el mito se transforma en realidad, ¿de quién es la victoria, de los materialistas o de los idealistas?

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Los proverbios se contradicen. He ahí, precisamente, la sabiduría popular.

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“No es más que un meteorito”, dice la vela con desprecio.

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También el alma debe a veces ponerse a régimen.

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Dos líneas paralelas se encuentran en el infinito. Y se lo creen.

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El amor a la patria no conoce fronteras extranjeras.

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De un pensamiento genial se pueden suprimir todas las palabras.

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¡Ábrete Sésamo: quiero salir!

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Los hombres confunden legislación y legislatura.

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Si un animal matase con premeditación, eso sería un reflejo humano.

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Insisto en que a la gente le gustan los pensamientos que no le obligan a pensar.

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En ciertas fuentes de inspiración las Musas se lavan los pies.

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Cuando en las fábulas políticas hablan animales es que los tiempos son probablemente inhumanos.

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Nos encanta que nuestra voz interior provenga del exterior.

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Siempre que la humanidad tiene la oportunidad de hacerlo, los crímenes se subliman con el arte.

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Sé el primero en tirar la piedra; si no, te llamarán epígono.

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Con los coturnos puestos, es muy difícil abandonar la escena.

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Un tirador experimentado afirma: “Es más difícil alcanzar a los grandes que a los pequeños”.

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La hoja tiembla: entre tú y yo, ¿por qué tendría que sentirse culpable?

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Cuando los tiempos son peligrosos, no entres en ti mismo: es ahí donde se te puede encontrar más fácilmente.

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Se mudó de Sodoma a Gomorra.

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Los hombres son cosas en manos de expertos.

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Estoy a favor de reprivatizar la vida interior.

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El hombre triunfará. Sobre el hombre.

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La lira de Nerón era un diapasón.

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¡Si desde el fondo, al menos, todo pareciera elevado!

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¡Ah si la más alta dignidad del Estado fuese la dignidad humana!

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“Mane, Técel” es válido incluso con alguna falta de ortografía.

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También el mal quiere sólo nuestro bien.

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¿Las fronteras del pensamiento? Busca en el mapa.

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El humanismo sobrevivirá a la especie humana.


                                  
                                               Stanislaw Jerzy Lec
                                               Traducción del francés de Abraham Gragera

miércoles, 23 de marzo de 2011

Umberto Saba

FEDRA

Sopla un cierzo homicida. Mañana
caerá la nieve y blanqueará las sendas
amigas que subían a tu casa,
en la colina, lejana. Entre los verdes
pinos el valle inmenso repite
en hojas incontables el color
que te gustaba siempre en tus cabellos.
                                                              Fedra
eras; y eres.
                    Más preciosa ahora
que se enciende en la estufa el primer fuego
en raras casas; la estación es un poco
nuestra, nuestro el paisaje; el pensamiento
irradia una última verdad; se hace la ilusión
de que lo peor –quizás- ha pasado.


FANTASÍA

Como en el mar la espuma flotas
en la vida, resistes cada ola,
cada ola te engendra, deliciosa
fantasía de un alba rosa y oro.
Tus oscuros orígenes no ignoro,
no los velo; en mi pecho te abrazo
como una madre joven a su hijo,
vestido de dulzura, jubiloso,

yo que me he asomado al foso
del corazón, mi triste corazón humano.


PRIMAVERA

Primavera que no me gustas, quiero
decir de ti que al volver una esquina,
en la calle, presentirte me hería
como llama. La sombra leve aún
de las ramas desnudas en la tierra
aún desnuda me conmueve, casi
como si yo pudiera aún
tuviera
que renacer. La tumba
parece poco firme para ti, antigua
primavera, que más que otra estación
con crueldad resucitas y matas.


TRES POEMAS A LINUCCIA

I

Era un pequeño mundo y se cogía
de la mano.

Era un mundo difícil, hoy lejano
de nosotros, que lame apenas, como una ola,
la angustia. Entre la vigilia
y el sueño que no acaba de venir, si de golpe,
con su exacto dibujo y su contorno
exacto, un cuadro se destaca e ilumina
tu memoria, dulce en sí, te busca,
como daga enemiga, el corazón.

Era un pequeño mundo y su furor
te cogía de la mano.

II

Al fondo del Adriático salvaje
se abría un puerto a tu niñez. Los barcos
partían a lejanas tierras. Blanco,
en la verde colina desafiante,
de una antigua fortaleza, un humo
brotaba tras un trueno y un relámpago.
El vasto azul lo recibía, y a la bóveda
celeste lo lanzaba. A su saludo
guerrera nave respondía, anclada
junto a tu casa que tenía
una rosa en el muro, rosa
de los vientos.

Era un pequeño puerto, era una puerta
abierta al sueño.

III

De aquel sueño y de aquella furia, todo
lo que has ganado y has perdido,
tu mal y tu bien, te ha venido.


HOJA

Soy como aquella hoja –mira-
en la rama desnuda, que un prodigio
mantiene aún sujeta.

Niégame pues. No vaya a entristecerse
la bella edad que con ansia te azora
y por mí se retrasa con impulsos de niño.

Dime tú adiós, si yo no puedo hacerlo.
Morir es nada; perderte es lo difícil.

        
                       Umberto Saba
                       Traducción de Abraham Gragera  

martes, 22 de marzo de 2011

Yannis Ritsos

EL SIGNIFICADO DE LA SENCILLEZ

Tras las cosas sencillas me oculto para que me encontréis;
si no me encontráis, encontraréis las cosas,
tocaréis lo que tocó mi mano,
las huellas de nuestras manos se unirán.

La luna de agosto brilla en la cocina
como una olla de estaño (ocurre así también por lo que digo)
alumbra la casa desierta y su silencio arrodillado…
el silencio está siempre de rodillas.

Cada palabra es un camino
hacia un encuentro a menudo frustrado,
y es palabra verdadera, mientras insiste en el encuentro.


SEÑALES

Si sabe que lo observan desde una ventana,
cómo puede moverse de un modo tan bello, tan sencillo…
Quiero aprender en qué consiste tal simplicidad.
Bajo la persiana, me miro en el espejo.
Un orificio en la frente me lo impide.

*
No preguntes hasta cuándo durará… no durará; otros toman las decisiones.
Pon la mesa al revés; apaga la luz. El espejo
está lleno de orificios de bala. No mires a través.
Miraré –dijo el otro- por esos orificios.
Veré mi rostro robado otra vez, intacto.
                  
                             Yannis Ritsos
                             Traducción del inglés de Abraham Gragera

lunes, 21 de marzo de 2011

W. S. Merwin

A LA LLUVIA

Desde la edad del aire me alcanzáis
claras
cayendo hacia mí
nuevas
si alguna de vosotras tiene un nombre
es desconocido

esperé por vosotras
tanto tiempo
vosotras que al caer lo cruzaríais
ignorándolo todo

orla de las vestiduras
no esperes
hasta que ame todo lo que he de conocer
pues quizá no suceda

tócame ahora
deja que ame lo que no puedo saber
como el que nace ciego puede amar el color
hasta que lo colma de color
todo lo que ama


PROVISIONES

Toda la mañana los campos repiten
Con secos instrumentos el rumor
De la lluvia
En la memoria
Y en el muro
Los muertos aumentan su miel invisible
Es agosto
Las bandadas comienzan a formarse
Yo llevaré conmigo el vacío de mis manos
Aquello que no tienes se encuentra en todas partes


         W. S. Merwin
         Traducción de Abraham Gragera, Juan de Dios León y Ruth Miguel Franco

sábado, 19 de marzo de 2011

Louise Glück

LAGO EN EL CRÁTER

Entre el bien y el mal hubo una guerra.
Decidimos que el cuerpo fuese el bien.

Eso hizo que el mal fuese la muerte,
que el alma se volviera
completamente en contra de la muerte.

Como un soldado que desea
servir a un gran señor, el alma
desea cerrar filas con el cuerpo.

Se puso en contra de la oscuridad,
en contra de las formas de la muerte
que reconocía.

De dónde viene la voz
que dice: y si la guerra
fuese el mal, que dice

y si fue el cuerpo el que nos hizo esto,
nos hizo tener miedo del amor.


                        Louise Glück
                        Traducción de Abraham Gragera y Ruth Miguel Franco

miércoles, 16 de febrero de 2011

Joan Vinyoli

LA MEDIDA DE UN HOMBRE

Bien mirado, los días
de juventud valen mucho
como para no darles alto precio.
Si fueron ricos de acción
y de fuego y disponibles
para todo
              -una noche estrellada
no la desdeñes, no es menos valiosa
que los yermos surcados por la muerte.
                                                           Si fuiste
reserva, soledad, fracaso, anhelo
de la chispa que enciende todo el bosque,
                                                               y no sólo
un avaro proyecto de ganancias
de hipócrita dominio,
                               sobre todo si fuiste
puro en lo puro, diré que has conseguido
la medida de un hombre.


ALGUIEN ME HA LLAMADO

Yo no soy más que un árbol que se alejó del bosque
llamado por la voz de un hondo mar.
Solo, cerca del mar, he consagrado mis hojas a los vientos
que abandonan la orilla.
Mis raíces no saben cómo ahondar en la tierra y sostenerme
y por las hojas bebo soledad.
Por eso vago siempre
bajo el silencio de las constelaciones
de tantas altas noches de increíble riqueza.

Pero de golpe las noches se iluminan
con palabras en llamas,
vuelve la voz, la voz, nocturna siempre, del mar
llamándome tan sólo, llamándome.

Poseía los campos, la brasa de la tarde,
pero ahora soy oído y paso insomnes.


                                  Joan Vinyoli
                                  Traducción de Carlos Marzal y Enric Sòria