Las ocasiones
un poco de esto, de lo otro, de lo de más allá
sábado, 19 de mayo de 2012
SED EROSIONA
SED EROSIONA. Una nueva obra de La Phármaco.
Estreno en Málaga, Teatro Echegaray, 25 y 26 de mayo.
Para reservar entradas: www.teatroechegaray.com
viernes, 10 de febrero de 2012
Eavan Boland
AL MARGEN DE LA HISTORIA
Marginados, los hay siempre. Las estrellas,
estos guiños metálicos de un enero irlandés,
cuya luz sucedió
miles de años antes
de que nuestro dolor lo hiciera: están, siempre han estado
al margen de la historia.
Mantienen la distancia. Bajo ellas perdura
un lugar donde tú descubriste
que eras humano, y
un paisaje donde conociste que eres mortal.
Y un tiempo a escoger entre ellas.
Escogí:
fuera del mito hacia la historia voy para ser
parte de esa ordalía
cuya negrura me alcanza
ahora desde aquellos campos,
aquellos ríos y sendas coaguladas
por la muerte como los firmamentos.
Con cuánta lentitud se van muriendo
mientras nos prosternamos, susurrando en sus oídos.
Y somos ya tan tarde. Somos siempre demasiado tarde.
Eavan Boland
Traducción de Abraham Gragera
Marginados, los hay siempre. Las estrellas,
estos guiños metálicos de un enero irlandés,
cuya luz sucedió
miles de años antes
de que nuestro dolor lo hiciera: están, siempre han estado
al margen de la historia.
Mantienen la distancia. Bajo ellas perdura
un lugar donde tú descubriste
que eras humano, y
un paisaje donde conociste que eres mortal.
Y un tiempo a escoger entre ellas.
Escogí:
fuera del mito hacia la historia voy para ser
parte de esa ordalía
cuya negrura me alcanza
ahora desde aquellos campos,
aquellos ríos y sendas coaguladas
por la muerte como los firmamentos.
Con cuánta lentitud se van muriendo
mientras nos prosternamos, susurrando en sus oídos.
Y somos ya tan tarde. Somos siempre demasiado tarde.
Eavan Boland
Traducción de Abraham Gragera
jueves, 19 de enero de 2012
ANTES FUE SIEMPRE FUEGO
ANTES FUE SIEMPRE FUEGO
Una obra de La Phármaco.
FESTIVAL ESCENA CONTEMPORÁNEA.
28 y 29 de enero, Nave del Cambaleo, Aranjuez.
3, 4 y 5 de febrero, Teatro Pradillo, Madrid.
Dos cuerpos que no bailan, sino que son bailados. Se vuelven dóciles, como espejos anatómicos a la espera de la correspondencia física, soportando su fugacidad, sostenidos en lo frágil, condenados a ser siempre germen, a estar siempre atentos a la posibilidad de acceder al vínculo, como si ese acceso fuese la última esperanza de belleza.
Dirección y Dramaturgia: Maryluz Arcas
Coreografía e Interpretación Maryluz Arcas y Koke Armero
Música: Henry Purcell (O solitude, Music for a while)
Composición musical y Viola da gamba: Illo Muriel
Tiorba: Manuel Casas
Tiorba: Manuel Casas
Voz: Rosa Miranda
Diseño de Iluminación: Diego Domínguez
Espacio Escénico y Vestuario: La Phármaco
Realización Escenografía: Israel Muñoz/ Muneka producciones
Realización Vestuario: Eva Arinero/ Guateque Cacahuete
Producción ejecutiva: Ana Sánchez de la Morena/Korego proArte
Fotografía: Raúl Barrio
Diseño gráfico: Toño FM
Producción: La Phármaco
jueves, 29 de septiembre de 2011
Aleksandar Ristovic
COMPARACIÓN
Cuentan que Ulises no amaba el mar,
y es porque estaba prisionero
en sus brisas, sus olas y tormentas,
como entre cobertores guarnecidos con encajes.
Igual me ocurre a mí. No amo la poesía
y aún me rindo a ella, me tiene prisionero
y salvo lo que soy, nada puedo al lector ofrecerle.
Como aquel que continuamente cambia
de posición los remos y regresa, jugándoselo todo,
a un cuento donde no será reconocido,
entre imágenes que elige con cuidado:a un cuento donde no será reconocido,
Soy ese cerdo.
Soy esa fresa en el jardín.
Soy el humo de esa pipa.
Soy ese espumarajo en la boca.
Soy esa rueda.
Soy esa mano que la rueda oprime
al pasar mientras cruje la grava
en paralelo a otra rueda.
ALGUIEN MÁS
Supón que estás detrás de alguien que se ha vuelto de espaldas,
¿te imaginas que él es tú, mientras alguien más detrás de ti
ve lo que estás viendo?
Si ocurre que es una mujer (¿y por qué no?)
¿eres tú esa mujer con aire derrotado,
eres alguien más que mira a tus espaldas?
Si hay dos personas, un hombre, una mujer,
entonces eres cada una. Posees en igual medida
tanto los atributos de uno como los de la otra.
Sólo que si imaginas que te ves a ti mismo a tus espaldas,
no eres entonces quien eres.
Nada tienes en común con ese desgraciado prójimo.
Aleksandar Ristovic
Traducción del inglés de Abraham Gragera
domingo, 25 de septiembre de 2011
Tomaz Salamun
CARTAS A MI MUJER
I
UNA PLEGARIA
I
Me dispararán
sobre un día
fresco y
sólido
II
Dile a Darko hola si aparece por ahí.
Soy tu hijo.
Soy
tu estrella oscura.
III
Miro a una fémina que
mira feroz-
mente enferma,
fuma furiosa.
IV
La mariquita obtiene
un mosaico por cada
punto
negro y rojo.
V
La tribu del
Libro roe huesos en gelatina
y mermelada.
La naturaleza va
en dirección contraria.
VI
Creo
que las tortugas
viven tanto
porque no ven
el color.
VII
Morir rozando una piel.
Ver los montes más allá de la ventana.
Arrancar trozos de carne y sangre a lo que el viento arrastra.
Mi tiempo es éste.
VIII
Las bellas formas ocultan
una herida.
Torrentes y campos van
a bordo.
A su espalda no había
puentes de cemento reforzado. Si
el corazón no busca
por entre las arcadas, busca
ningún lugar.
Los estigmas son domesticación
y olvido.
LUZ NO ALIMENTADA POR LA LUZ
Aromas del trigal al florecer,
¿por qué atraéis vampiros transilvanos?
Las tijeras son útiles que portan dolor.
Nadie tiene derecho a moler una piedra,
a mudar una entrada del este hacia el norte.
Pero los arqueólogos hallan aún
hierro forjado. La responsabilidad, ¿cómo molerla?
Si nadie se lo impide se vuelve pandemonium. La criatura
que miró por vez primera el fuego sin pestañear
se frió -la llama era terrible bajo la lluvia incluso-
y amó el fuego por el fuego. En el deseo está el destino.
Los árboles ardieron con despreocupación. A quien salvó su vida
le fue perdonada su vida. Sólo aquel que
raya el espejo con un diamante puede dormir en paz.
JERUSALÉN
El crimen se escribió:
nunca hallaréis
una persona
a quien podáis amar tanto
como a mí.
UNA PLEGARIA
¡Amigo!
¿Has experimentado alguna vez
el eterno placer de los astros
cuando se funden,
el frop de una flor que se abre
en un rojo
horizonte?
No subestimes los más
horrorosos placeres
estéticos.
Cada día, cada
minuto peleo
por ti.
Gracias por tu
nombre.
Mi aliado
esencial en la lucha por tu
vida.
Ruega por mí.
Ruega que mi enemigo
no enturbie mis talentos y me arrastre
inocente, hasta la
máquina.
Ruega para que logre
vencer al tiempo al soñar
y te mantenga vivo
con el silencio.
DIOS
Yo
exijo
amor
sin condiciones
y
libertad
absoluta.
He ahí por qué
soy
terrible.
Tomaz Salamun
Traducción de Abraham Gragera
lunes, 19 de septiembre de 2011
Ivan V. Lalic
DE LOS TRABAJOS DE AMOR
Ivan V. Lalic
Los trabajos de amor están dispersos por el mundo
como las cicatrices de guerra;
pero la hierba crece veloz
sobre el campo de batalla, y el húmedo rescoldo de la tierra
prende de nuevo y restaura la virginidad terrible,
la de antes del abrazo, antes de los recuerdos,
antes de las voces al amanecer, con labios despidiéndose:
Los trabajos de amor viven en la disputa…
Y cuando los muros se desmoronan, y cuando los jardines se asilvestran,
el amor sale perdiendo;
pero escucha los gritos de los pájaros
en la ensenada donde el mar aprende de los amantes
una ternura distinta: el tiempo es imparcial,
y el mundo es la tarea del amor,
el ensayo interminable
de dioses inmaduros.
Ivan V. Lalic
Traducción del inglés de Abraham Gragera
miércoles, 29 de junio de 2011
Zbigniew Herbert
NIKE CUANDO VACILA
Nike es más bella en el instante
en que vacila
bella como una orden en el aire
su mano reposa
pero sus alas tiemblan
Pues ve
a un joven solitario
hundirse en las profundas huellas
de un carro de combate
en un camino gris en un paisaje gris
salpicado de rocas y arbustos de enebro
el joven perecerá pronto
el plato de balanza que sostiene su destino
se inclina abruptamente
hacia la tierra
Y Nike desearía tanto
llegar a él
besar su frente
pero le aterra que ese joven
que jamás conoció
la dulzura y las caricias
que ha vivido sin ellas tanto tiempo
huya como los otros
en la batalla
Así que Nike vacila
y decide por fin permanecer
tal como la tallaron los escultores
enormemente avergonzada por su rapto de emoción
ha comprendido
que mañana al amanecer
encontrarán al chico
con el pecho abierto
los ojos cerrados
y el óbolo agrio de su patria
bajo la lengua entumecida
AQUILES. PENTESILEA
Cuando Aquiles clavó su espada en el pecho de Pentesilea, la retorció -como es costumbre- tres veces en la herida, y se percató -súbitamente extasiado- de lo bella que era la reina de las Amazonas.
La colocó con cuidado en la arena, le quitó el casco, le soltó el pelo, y posó con dulzura sus manos sobre su pecho. Pero no se atrevió a cerrarle los ojos.
La miró una vez más fijamente para despedirse y, compelido por una fuerza extraña, comenzó a llorar -como si ni él ni ningún otro héroe de esa guerra hubiera nunca llorado- con voz mansa, grave y sin consuelo, como en un conjuro, resonaba en su planto una cadencia culpable inaudita en el hijo de Tetis. Las vocales de aquel planto caían sobre el cuello de Pentesilea, sobre su seno y sus rodillas, como hojas que abrigaban su cuerpo indiferente.
Y su cuerpo se preparaba para la Eterna Cacería en los bosques del más allá. Sus ojos aún no cerrados miraban ya desde allí al vencedor con porfía, azules y puros, llenos de odio.
Zbigniew Herbert
Traducción de Abraham Gragera
Nike es más bella en el instante
en que vacila
bella como una orden en el aire
su mano reposa
pero sus alas tiemblan
Pues ve
a un joven solitario
hundirse en las profundas huellas
de un carro de combate
en un camino gris en un paisaje gris
salpicado de rocas y arbustos de enebro
el joven perecerá pronto
el plato de balanza que sostiene su destino
se inclina abruptamente
hacia la tierra
Y Nike desearía tanto
llegar a él
besar su frente
pero le aterra que ese joven
que jamás conoció
la dulzura y las caricias
que ha vivido sin ellas tanto tiempo
huya como los otros
en la batalla
Así que Nike vacila
y decide por fin permanecer
tal como la tallaron los escultores
enormemente avergonzada por su rapto de emoción
ha comprendido
que mañana al amanecer
encontrarán al chico
con el pecho abierto
los ojos cerrados
y el óbolo agrio de su patria
bajo la lengua entumecida
AQUILES. PENTESILEA
Cuando Aquiles clavó su espada en el pecho de Pentesilea, la retorció -como es costumbre- tres veces en la herida, y se percató -súbitamente extasiado- de lo bella que era la reina de las Amazonas.
La colocó con cuidado en la arena, le quitó el casco, le soltó el pelo, y posó con dulzura sus manos sobre su pecho. Pero no se atrevió a cerrarle los ojos.
La miró una vez más fijamente para despedirse y, compelido por una fuerza extraña, comenzó a llorar -como si ni él ni ningún otro héroe de esa guerra hubiera nunca llorado- con voz mansa, grave y sin consuelo, como en un conjuro, resonaba en su planto una cadencia culpable inaudita en el hijo de Tetis. Las vocales de aquel planto caían sobre el cuello de Pentesilea, sobre su seno y sus rodillas, como hojas que abrigaban su cuerpo indiferente.
Y su cuerpo se preparaba para la Eterna Cacería en los bosques del más allá. Sus ojos aún no cerrados miraban ya desde allí al vencedor con porfía, azules y puros, llenos de odio.
Zbigniew Herbert
Traducción de Abraham Gragera
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